Una gran celebración se lleva a cabo año tras año en torno a los fieles difuntos en la comunidad de Tzintzuntzan, Michoacán. Las festividades dan comienzo nueve días antes de la gran fecha con procesiones, eventos culturales y una serie de actividades que han trascendido fronteras pues ya es muy común ver el pueblo inundado de turistas nacionales y extranjeros que son atraídos por el gran fervor que guardan los habitantes de este pueblo en torno a las honras de los que ya partieron de este mundo. Después de esta serie de eventos los familiares de los difuntos llegan a los panteanos de la localidad a decorar las tumbas con diversas flores en las que destaca la muy conocida flor de zempasúchitl o cempasúchil que despide un fuerte aroma agradable que según la tradición atrae el alma de los difuntos para que estos encuentren más fácilmente el camino hacia sus seres queridos que todavía habitan en este mundo y así puedan convivir un día como la gran familia que en vida fueron.
Para esto también decoran las lápidas o tumultos de tierra con comida, especialmente la preferida del difunto la cual comen todos juntos en punto del medio día del día 2 de noviembre. Otro aspecto muy relevante es la decoración de la flor de muertos en la entrada de los panteanos la cual es colocada una por una en enormes arcos que representan las ofrendas de sus habitantes a sus seres queridos ya fallecidos. Viva esta experiencia única de un pueblo orgulloso de sus raíces, de su identidad y sobre todo de sus tradiciones. Para llegar a este lugar puede usted dirigirse hacia el pueblo mágico de Patzcuaro Michoacán donde hay una gran variedad de hoteles para que usted pueda organizar con tiempo su participación a este magno evento.